Por Ricardo Chang.
Este 14 de febrero México y China, celebramos 54 años de relaciones amistosas, envueltas por muchas intromisiones políticas externas de intereses particulares, pero hoy el panorama de colaboraciones mutuas modifica los tratos comerciales, asistencias científicas, educación, culturales, impulso de programas de vivienda, salud, recíprocos entre Mexico, Centroamérica y el Caribe, con República Popular China o viceversa.
México en la actualidad busca mayores inversiones de empresas extranjeras para fortalecer los mercados nacionales, generar mayores empleos, buscan la expansión de los mismos productos y servicios mexicanos con los chinos. Observemos con cuidado que China se ha comportado a la altura al ser hasta este momento el único país que sigue sumando a esa agenda de alto nivel, entre ambos pueblos hermanos.
Sin la presencia de China, nuestra región no sería igual, ellos, los chinos, siempre buscando como anexarse a los desarrollos, desde el papel de inversionistas, diseñadores, proveedores o participación de activos financieros, en proyectos tan destacados en México, en áreas estratégicas como la correspondiente a la movilidad urbana, transporte público y servicios complementarios en telefonía.
La experiencia de China tanto al interior, como al exterior de sus propios límites territoriales y con sus instrumentos sociales estratégicos como franja y ruta de seda; la política exitosa de combate a la pobreza; el sueño chino y el impulso de la inteligencia artificial, son políticas que son plataforma de que un país cuando decide avanzar, no hay pretextos, no permite que los escenarios de cooperación con los países sin distinción de apología política, sea un limitante.
Mexico, a través del tiempo parece que se detiene con China, pero realmente avanza, el dragón no es ruidoso, los chinos son estratégicos, la característica de primero amistad, después negocios, es firme, bien saben de ello los mismos empresarios mexicanos que han encontrado eco a sus proyectos comerciales. No es un tema de mercancías, sino de mercado.
No hay que olvidar que las relaciones diplomáticas son como los bailes, hay tiempos, comparsas, pero también recordar que son expresiones llenas de cultura, cuales los tomadores de decisiones deben considerar en el desempeño de sus funciones, por ello, en este marco del aniversario 54, reflexionar si nuestra comparsa va bien, digámoslo artísticamente, ya que luego hay funcionarios que en base a sus intereses gustan bailar a su propio ritmo.
China, le ha regalado al mundo, a Centro America, a México, al Caribe, un obsequio único ejemplo gubernamental en su tipo, ha implantado severas políticas de combate a la corrupción en su mismo país, y eso deberíamos de observar con mucho énfasis, del cómo los chinos avanzan cada día en ello, sin importar el nivel gubernamental, cargo o desempeño. Ellos saben que ese mal social que es un cáncer, que hay que tratarlo, que hay que eliminar para poder avanzar, progresar y generar esa igualdad, tanto para sector privado y sector público.
Estimados amigas y amigos, este 2026, año chino del caballo de fuego, es la oportunidad de reflexionar en las cosas, de la vida cotidiana, el panorama financiero, la salud, la armonía y saber por supuesto que no siempre tenemos la razón, pero también es válido tener dudas, porque somos seres humanos, y florecemos nuestras responsabilidades: primero de nuestra conducta, luego en nuestra familia y en consecuencia en la sociedad que deseamos para nuestro Mexico, lindo y querido.
Felicidad en este 54 aniversario de las relaciones amistosas México- China.

