“Moneda de cambio: las tendencias de Latinoamérica respecto a China”.

Por Ricardo Chang.

Los recientes movimientos de los mandatarios latinoamericanos abren la puerta de la manera menos pensada con China: ya sea por iniciativas de tratados de libre comercio o ampliación de mecanismos de entendimiento comercial. Muestras de ello son: el movimiento de México, respecto a las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador en la visita a la Casa Blanca; las reacciones del Gobierno de Cuba en Beijing en relación al desarrollo del multilateralismo; las propuestas de Argentina respecto a la promoción de más vínculos con China; y los recientes anuncios del Presidente de Uruguay.

El Presidente de México, precisó que en las últimas tres décadas se aceptó de manera cómoda que China sería la fábrica del mundo, “con la falaz idea de que en la globalidad no era necesaria la autosuficiencia alimentaria, energética y de otros bienes, porque podíamos importar lo que necesitáramos”, y, aunque el Presidente Joe Biden diga que China no es la fábrica del mundo, pues sí lo es, muestra de ello es el desarrollo de tecnologías complementarias fabricadas en China para las empresas americanas.

Sin duda, el papel de Cuba en Beijing es sorprendente ya que en un evento convocado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales, el Embajador Carlos Miguel Pereira reafirmó que tanto Cuba y China se encuentran muy unidos por la defensa de sus propios intereses nacionales, soberanía, independencia y en la apuesta por el socialismo como la única vía para construir una sociedad regida en el progreso y la justicia social; agregando que “los riesgos para el desarrollo del multilateralismo, la paz y la seguridad en nuestro planeta son cada vez evidentes, de ahí la importancia de promover el consenso y unir posiciones políticas entre nosotros para afrontar esta situación”.

Por cierto, en dicho panel estuvo acompañado por el Embajador de México en Beijing y el Embajador de Perú en China.

En cuanto a Argentina, se está cocinando aparte. Recientemente el Gobierno presentó un catálogo basado en informe, sobre las oportunidades de negocios con China, destacando los vínculos estratégicos comerciales. Dicha iniciativa fue respaldada por la Cámara Argentino China de la Industria y el Comercio, por igual que la Subsecretaria de Promoción del Comercio e Inversiones, destacando el anuncio sobre la apertura de un próximo Consulado en Chengdu: tierra de los pandas.

Hoy la sorpresa es Luis Lacalle Presidente de Uruguay, al hacer un llamado a los integrantes del Mercosur para una suma masiva hacia China, es decir, aunque las diferencias políticas sean notables entre los mandatarios de Uruguay y Argentina, la perspectiva es caminar en bloque, sin dejar fuera Brasil y Paraguay, por lo que ese movimiento puede significar la nueva composición regional de Latinoamérica en correspondencia al debilitamiento de la relación con los Estados Unidos.

Que no se nos olvide que, en Montevideo, la representación de China ya está, y no es de ahora, que esté presente en el sector de movilidad particularmente en el sistema de transporte urbano, energía, educación, agroindustria, cárnicos y otros. Luis Lacalle, sin violar acuerdos del Mercosur, puede impulsar un tratado de libre comercio con China, de forma libre y sin tanto compromiso. Por ello, no firmó la Declaración Conjunta del Mercosur en días pasados.

Ese viejo ofrecimiento de Estados Unidos a los países de una buena vida con oportunidades, democracia, respeto a los derechos humanos, trabajo para todos, etcétera, ya son temas atendidos por los mismos mandatarios, en cambio, China hoy ofrece el desarrollo comercial con alto potencial, el desglose de grandes proyectos de infraestructuras, mayor fluidez en el intercambio tecnológico, financiamientos, así como mayores exportaciones e importaciones.

No podemos dejar de pensar en un nuevo orden en Latinoamérica sin el añejo espíritu de Estados Unidos y la moderna China, eso está más que preestablecido.

Por cierto, también Venezuela hace lo suyo, ya que anunció recientemente el desarrollo de Zonas Económicas Especiales, cuales se construirán de la mano con los chinos para ampliar una serie de imanes financieros que permitan atraer inversión, así como el impulso complementario en ciencia y tecnología, logística, nuevas industrias y petróleo.

Ojala las diferencias políticas no hagan que los países latinoamericanos, tengan roses entre ellos, aunque si deben cuidar la Diplomacia hacia China y muestra de ello, fue el movimiento de último momento de Gabriel Boric Presidente de Chile al retirar el nombramiento de la asignación del nuevo Embajador para Beijing, ya que contaba con pendientes judiciales.

Enlace Legislativo y Gubernamental de
Comunidad China en México, América Latina y el Caribe MEXCHINALAC.

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